Un comentario sobre la distribución de ingresos

y la pobreza en Puerto Rico

Eduardo A. Kicinski, Ph.D.*

           

 

I.                   Introducción

El estudio de la distribución de ingresos y pobreza en Puerto Rico adolece

            de varias limitaciones:

(a)    La falta de una visión completa de la problemática de la pobreza que integre las visiones de varias disciplinas, como la economía, la

sociología, la psicología, trabajo social y ciencias políticas, entre otras.

                        (b) La necesidad de más estudios de campo.

(c)    La falta de micro datos, particularmente de estudios longitudinales, que le sigan el paso a las personas que experimenten la pobreza.

A continuación, analizaremos como estas limitaciones perjudican la respuesta social ante la problemática de la pobreza.

II.        La falta de una visión integrada

La problemática de la pobreza es vista de maneras muy diversas, según la disciplina académica de la persona.  Los economistas tienden a ver la pobreza como el resultado de una combinación de factores.  Generalmente, los economistas  enfatizan el rol de las decisiones tomadas por las personas, las políticas económicas  de los gobernantes y la falta de recursos económicos, como factores relevantes en el estudio de la pobreza.  Los trabajadores sociales tienden a analizar los síntomas de la pobreza y su efecto en las personas.  Desde su óptica, enfatizan cómo la pobreza afecta el desarrollo humano, y cómo perjudica su capacidad para alcanzar su máximo potencial.  Normalmente, los trabajadores sociales buscan influir en la discusión de cómo aliviar estos síntomas.  Los ecologistas enfatizan el rol del ambiente y miden la pobreza de un pueblo a base de la condición que impera la naturaleza en sus fronteras.  Otras disciplinas de las ciencias sociales como la sociología, la psicología y las ciencias políticas, analizan la pobreza desde una perspectiva única e indispensable.  Los sociólogos enfatizan el rol de la raza, condición socio-económica en los procesos sociales[1]. Los sicólogos analizan el efecto de la pobreza en las enfermedades sicológicas.  Los científicos políticos discuten temas como la lucha de clases, lucha de poder y el proceso electoral y su relación con la pobreza. 

En El arte de la guerra, conoce el cielo, conoce la tierra, y la victoria será completa, el maestro Sun Tzu decía: “Si queremos ganar la guerra contra la pobreza, tenemos que comenzar por ver la pobreza desde una perspectiva más completa”.  Si bien es cierto que no se pueden ignorar los efectos adversos de la pobreza, tampoco podemos ignorar los efectos de los programas de bienestar social en las decisiones de las personas.  De la misma manera, hay que considerar cómo la pobreza afecta las decisiones y las oportunidades de las personas.  Es necesario integrar todos los elementos que afectan no solamente las decisiones de las personas, si no a la comunidad en general, y como ésta revierte en las personas.

 

De manera que si se quiere comprender la problemática de la pobreza, hay que comenzar con realizar más estudios interdisciplinarios. Solo así veremos la pobreza desde varios ángulos, y no desde nuestra acostumbrada visión de mundo.

 

 

 

 

 

 

III.       La necesidad de más estudios de campo

Si se quiere conocer y estudiar la problemática de la pobreza, hay que realizar más estudios de campo, donde podamos contar con el insumo de los pobres.  Es importante señalar que el no ha vivido la pobreza, no puede entender lo que se siente, lo que se sufre, lo que se vive en la pobreza.  Por lo general, la academia, desde una distancia “razonable” estudia la pobreza, sin vivirla.  Es común argumentar que uno no tiene que estar enfermo, para conocer la enfermedad.  Pero, ciertamente, de la misma manera que sólo el enfermo conoce en su totalidad los síntomas de una enfermedad, sólo un pobre sabe y conoce los efectos de la pobreza.  Los trabajadores sociales, sociólogos y sicólogos sociales  han estado al frente de la búsqueda de datos y de información de campo, entrándose en las comunidades pobres y marginadas.  Sus estudios de casos nos han nutrido de valiosa información sobre las vidas de los más desafortunados.  Su principal limitación es su falta de representatividad.  Al no ser poblaciones representativas de toda la población, sus conclusiones se limitan a las experiencias vividas por la comunidad estudiada.  

Por décadas, la sociedad puertorriqueña ha combatido la pobreza.  Contamos con un sistema de educación público gratuito, un sistema de becas federales para los estudios universitarios y toda una intervención gubernamental atacando la pobreza, siendo el Proyecto de las Comunidades Especiales el último intento en esta lucha centenaria.  Si es así, ¿porqué un gran por ciento de la población permanece bajo los niveles de la pobreza?  Algunos argumentan que la pobreza es resultado de una mala distribución de ingresos.  Se señala como injusto que unos pocos ganen una cifra astronómica, mientras que otros viven en la miseria.  Este argumento tiende a indicar que la causa de la pobreza es la presencia de ricos.  Pero este argumento simplista ignora que si transferimos el ingreso de los ricos a los pobres se afectan los incentivos de las personas a trabajar, a progresar, a moverse hacia delante, creando un problema de dependencia económica.  Cuando se habla de las causas de la  pobreza, usualmente se mencionan la falta de oportunidades de empleo, la falta de destrezas y de capital humano.  Desde una perspectiva más personal, se menciona la  falta de autoestima personal y de baja expectativa hacia el futuro, lo que produce la falta de progreso en la lucha contra la pobreza.

Son muchas las razones que se dan para explicar por qué perdura la pobreza en Puerto Rico.  Se puede deber a la falta de oportunidades de empleo, que no permiten a las personas tener acceso a fuentes de ingreso que le permitan salir de la pobreza.  Al ser un país densamente poblado, se hace difícil al mercado laboral absorber los miles de trabajadores que quedan desempleados.  Si aceptamos esta explicación, surge de inmediato otra  pregunta: ¿por qué no consiguen empleos?

La falta de empleos se puede dar por tres razones. El desempleo puede ser causado por el ciclo económico, como resultado de una disminución en la actividad económica.  La política macroeconómica puede reducir o eliminar este tipo de desempleo, conocido como desempleo cíclico,  con los instrumentos de política fiscal y monetaria.  El desempleo puede ser causado por el tiempo necesario en la búsqueda de empleos, para realizar un buen empate entre trabajadores y patronos.  A este desempleo se le conoce como desempleo friccional. El Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, las escuelas y los medios de comunicación masivos pueden reducir este tipo de desempleo manejando de manera más eficiente la información de la disponibilidad de los empleos.  La presencia del Internet ofrece una herramienta adicional de información, que actualmente no ha sido utilizada significativamente en Puerto Rico.  Este tipo de trabajador desempleado eventualmente consigue trabajo, por lo que su permanencia en la pobreza es temporera.  Existe otro tipo de desempleo más problemático, conocido como el desempleo estructural.  En este caso, el trabajador no consigue empleo debido a su falta de destrezas.  En este caso, el trabajador eventualmente desiste de buscar empleo al ver sus objetivos frustrados. 

La rápida transformación económica de Puerto Rico, a partir de los años cincuenta, de una economía agraria a una de manufactura, provocó un aumento en el desempleo estructural.  Se observó un descenso en la participación laboral del los hombres, a medida que éstos eran desplazados por cambios estructurales en la economía. Este proceso de rápidas transformaciones  en nuestra economía  continúa en el presente,  a medida que nos movemos hacia una economía de servicios y alta tecnología.  El adiestramiento de trabajadores desempleados ofrece un rayo de esperanza para aquellos trabajadores que no tienen las destrezas necesarias.  El problema persiste cuando las personas no desean participar de programas de adiestramiento vocacional.  La falta de autoestima y motivación, expectativas pesimistas, la dependencia de las drogas y el alcohol son algunas de las razones de la negatividad de personas a querer salir de la pobreza.  Atacar la pobreza mediante la creación de empleos necesita de una visión integrada, que tome en cuenta los efectos adversos de la pobreza en la población pobre. Salir de la pobreza es un hecho heroico en el cual el ser humano se atreve a creer  en si mismo, aun cuando nadie cree en él.

IV.       Observar la pobreza a través del tiempo

Es imperativo conocer los eventos y causas que fundamentan el riesgo que una persona experimente la pobreza.  Necesitamos estudios longitudinales que permitan observar a través del tiempo cómo distintos eventos en las vidas de las personas, como el embarazo en edad escolar, el uso de las drogas,  y el abandono de los estudios, aumentan las posibilidades de riesgo de caer y permanecer en la pobreza.  Los estudios longitudinales cuestan.  Darle seguimiento a una familia a través del tiempo no es tarea fácil.  Sin embargo, la alternativa es seguir dando batallas a ciegas, sin saber si verdaderamente la intervención gubernamental ha sido o no un éxito.  Un estudio longitudinal, bien diseñado, es por su naturaleza un estudio de campo, interdisciplinario, donde se tocan los aspectos económicos y sociales de las familias.  Los estudios longitudinales no son la solución de la pobreza, pero si nos dan los datos para atacar y solucionar la pobreza.

 

            Al conocer los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de caer en la pobreza, la sociedad y los hacedores de política pública pueden intervenir con mayor prontitud para evitar una mayor incidencia de pobreza.  Un dato muy revelador es la creciente feminización de la pobreza.  A medida que más hogares son encabezados por una mujer de escasos recursos económicos, esto se traduce a lo que se conoce como la feminización de la pobreza.  En un escenario que se repite muchas veces, la joven mujer queda abandona por su pareja, con  la responsabilidad de encabezar un hogar y buscar los medios para alimentar a su familia.  Los estudios longitudinales tiene la bondad de detectar los episodios que son propensos a causar que las personas sufran un revés que los encamina a la pobreza.  Nadie escoge ser pobre.  Nadie escoge permanecer en la pobreza.  ¿Por qué las múltiples intervenciones del gobierno no han tenido el éxito deseado?  ¿Qué ha funcionado aquí y en otros países?

Por otro lado, los estudios longitudinales son útiles para analizar los efectos de  cierre de fábricas.  Cuando el trabajador queda desempleado, qué pasos sigue. ¿Consigue un nuevo empleo?  ¿Se muda hacia otra localización en búsqueda de mejores oportunidades de empleo?  ¿Decide adquirir nuevas destrezas?  Una vez cierra la fábrica, desconocemos que sucede a los trabajadores desempleados.  Desconocemos cuánto tiempo pasan antes de volver a trabajar.  Es una interrogante si permanecen en la fuerza laboral o se retiran eventualmente al ver frustrados sus intentos de reintegrarse a un nuevo empleo.  Los estudios longitudinales nos permiten seguir el paso a los trabajadores que han quedado desplazados o rezagados por los cambios económicos.  Una rápida intervención del gobierno puede ser clave en evitar la posible marginalización de los trabajadores desplazados.  Sólo si tenemos los datos podemos acertar con las políticas económicas más adecuadas.  De lo contrario estamos lazando tiros al aire, confiando que de alguna manera demos en el blanco.

En el 1947, la tasa de participación laboral de los varones en Puerto Rico era de un 80.2 por ciento.  Para la misma época, la participación de las hembras era de un 25.3 por ciento (Kicinski & Benson, 1997, 2).  En el 2002, la tasa de participación de los varones había descendido a 58.0 por ciento, mientras que la participación laboral de las hembras aumentó a 35.4 por ciento (Khan Khaman, 2003, 14).  ¿A dónde han ido a parar todos estos varones que han abandonado el mercado laboral?  Hay varias posibles explicaciones:

(a)     Han abandonado el mercado laboral formal para integrarse al mercado informal.

(b)     Han abandonado el mercado laboral formal para evitar las pérdidas de ayudas de bienestar social.

(c)     Han abandonado el mercado laboral formal para dedicarse a los trabajos del hogar, reemplazando a madres que, por su mejor preparación académica, han optado por integrarse al mercado laboral.

La falta de información sobre la “desaparición” del trabajador varón puertorriqueño es motivo de preocupación.  No nos debe sorprender que para la misma época, los niveles de criminalidad han aumentado significativamente.  ¿No será la criminalidad y la alarmante violencia doméstica una respuesta de varón desplazado y marginado por los cambios económicos?

 

 

 

 

 

V. Comentarios finales

            La pobreza es una situación frustrante para quien la vive y para quien la estudia. Nuestra sensibilidad humana nos hace reaccionar ante el sufrimiento humano y nos pide una respuesta efectiva para combatir y eliminar la pobreza.  La falta de una visión integrada frustra los intentos de los hacedores de política pública por responder efectivamente a la problemática social.  Si se conceden transferencias de ingresos a los menos afortunados, se crea el problema de la dependencia y se afecta el incentivo para trabajar.  Si dejamos que las fuerzas del mercado actúen ante el problema del desempleo empeoramos la distribución de ingresos.

Generación tras generación, el gobierno de Puerto Rico ha intentado responder a la problemática de la pobreza.  El fracaso de múltiples administraciones no ha sido por falta de interés ni falta de las mejores intenciones.  Sencillamente, no hemos podido resolver la problemática de  la pobreza por la falta de información, la falta de una visión integrada y por la falta de recursos económicos.

 

Notas

 

1. Para un análisis sociológico de la pobreza se invita al lector a leer When Work Disappears: The World of the New Urban Poor de William Julios Wilson.

 

 

 

Bibliografía

 

Kicinski, E. & J. Benson (1997) “Participación de la mujer en la fuerza laboral”, Informe Económico al Gobernador 1996, Junta de Planificación de Puerto Rico.

 

Khan Khaman, L. F. (2003) “Recursos humanos”, Informe Económico al Gobernador 2002, Junta de Planificación de Puerto Rico.

 

Wilson, William J.  (1997) When Work Disappears: The World of the New Urban Poor. New York: Vintage Books.

*Catedrático Departamento de Economía, Recinto Universitario de Mayagüez